Desde aquí escucho la lluvia
lluvia que no puedo ver a través de estos muros
muros que yo mismo levanto, con esmero y sin diseño
vierto veneno en sus cimientos
y en el techo pinto un cielo estrellado
cielo plano y moribundo
que poco a poco cae sobre mis hombros
que poco a poco se pierde en humo negro
humo que emana de mis brazos y cabellos
a los que yo mismo prendí fuego
con dos piedras que me golpearon la sien
después de que las arrojé al cielo empedernido
y las recogí del suelo con mis manos sucias
yo, bañado en sangre
yo, bautizado en lágrimas
con pintura negra en las yemas de los dedos
y pinceles secos apilados por color
el negro antes que el negro
y la paleta inundada de penas.
Con mis pasos ansiosos dibujo círculos erráticos
alrededor de canarios enjaulados
cuyos cantos de amor perdieron el sentido
y se han de ver grises a la luz.
Es el rugir de la tormenta el que toca a mi puerta
son sus manos las que giran la perilla
con la pena le tengo que negar el paso
pero se aferra a derribarme las paredes.
Desde aquí escucho la lluvia
lluvia que no puedo ver a través de estos muros
muros que yo mismo levanto
muros que yo mismo lamento.
"Después de otro momento de silencio, musitó que yo era raro, que sin duda ella me quería por eso, pero que tal vez un día yo le repugnaría por las mismas razones"- Albert Camus (en El Extranjero)

Yo no se leer poemas, por que los tienes que tomar, olerlos, saborearlos, yo mejor solo leo las palabras y los siento, pero los cuentos... y me gustan tanto tus cuentos. Saludos.
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